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MEDIO AMBIENTE

'El desarrollo sostenible ya no tiene marcha atrás'

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Pinta oscuro para el medio ambiente en 2017, pero Paloma Durán tiene la mirada puesta en el año 2030, y piensa que muchos de los procesos que ya están en marcha son imparables. Al frente del Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGF), esta valenciana visionaria y optimista por definición está empeñada en tender los puentes hasta ahora insalvables entre la economía, la sociedad y el medio ambiente. En la Cumbre de la Sostenibilidad de The Economist su paso dejó huella.

ENTREVISTA

Paloma Durán, directora del Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas

'El desarrollo sostenible ya no tiene marcha atrás'

Paloma Durán durante su visita a Londres. C.F.

Pinta oscuro para el medio ambiente en 2017, pero Paloma Durán tiene la mirada puesta en el año 2030, y piensa que muchos de los procesos que ya están en marcha son imparables. Al frente del Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGF), esta valenciana visionaria y optimista por definición está empeñada en tender los puentes hasta ahora insalvables entre la economía, la sociedad y el medio ambiente. En la Cumbre de la Sostenibilidad de The Economist su paso dejó huella.

¿La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca va a suponer una inevitable marcha atrás en temas como el cambio climático o el desarrollo sostenible?
El desarrollo sostenible en el mundo no tiene marcha atrás. Se trata de un concepto que sirve de referencia en muchos países y que está ya integrado en la actividad principal de infinidad de empresas. Puede darse el caso de un país concreto, que tome una decisión en uno u otro sentido. Pero hay muchos países comprometidos y avanzando en los objetivos de desarrollo sostenible.
Pero la política de Trump con el cambio climático es un indicio...
Aún no sabemos los detalles de lo que hará con el Acuerdo de París, ni si mantendrá los compromisos de cooperación internacional de Estados Unidos, que es el mayor financiador de la ONU.
Lo que está claro es que el liderazgo de Obama en estos temas ha saltado por los aires...
En el desarrollo sostenible, el liderazgo está surgiendo de otros lugares: de los países nórdicos a América latina. Colombia es uno de los países que más ha contribuido a impulsar la idea de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tampoco podemos olvidar que el fondo se creó con una contribución inicial de España. En apenas dos años estamos ya operativos en 22 países y afectando a las vidas de 1.500 millones de personas.
¿Diecisiete objetivos para el 2030 no son tal vez muchos?
Las agendas están para poner las metas altas. Así fue como se avanzó con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y con la lección aprendida estamos intentando avanzar. Las tres áreas en las que ha habido acuerdo desde el principio son la seguridad alimentaria y la nutrición, el acceso al agua y al saneamiento y el desarrollo económico inclusivo. Por primera vez, y esto es muy importante, se reconocen los factores económicos, sociales y ambientales como las tres patas de la mesa. Otro paso muy significativo es que la responsabilidad no recae estrictamente sobre los Gobiernos, sino que las empresas y la sociedad civil se embarcan como actores principales.
¿No es una manera de reconocer que los Gobiernos no aportan lo suficiente? ¿No es una oportunidad para que las empresas hagan greenwashing (lavado verde de imagen con fines publicitarios)?
La implicación del sector privado es vital, pero no para suplir, sino para sumar en todo caso a las aportaciones de los Gobiernos. Las empresas que han practicado desde hace décadas la filantropía o que aplicaron la responsabilidad social corporativa abrieron la brecha, pero eso no es suficiente ya. Las empresas no pueden conformarse con ser meros donantes en programas de desarrollo, sino socios muy implicados, que lo hagan más allá de una cuestión de imagen. Muchas de ellas han incorporado la sostenibilidad a su propio ADN y han reconocido la estrecha relación de los factores económicos, sociales y ambientales.
Lo que es bueno para el medio ambiente es malo para la economía... Esa es la ecuación que ha predominado durante décadas y que vuelve a defender Trump...
No podemos olvidar que la finalidad de las empresas es generar beneficios, pero esa ecuación de beneficio a toda costa ya no sirve. Tenemos que generar situaciones win-win [ganar-ganar], en las que todos salgamos ganando, empezando por los propios trabajadores... Uno de los avances que hemos logrado por ejemplo en Asia es que una gran compañía (prefiero no dar el nombre) se comprometa a instalar ventiladores en todas sus fábricas. Desde Europa puede parecernos algo evidente, pero en muchos lugares donde fabrican productos que consumimos todos los días aún no lo es.
Cuéntenos algún caso concreto de programa que haya puesto en danza a todos los actores...
El Food Africa, por ejemplo, en el que están colaborando muy activamente los hermanos Roca, en calidad de embajadores de Buena Voluntad de la ONU. Resulta que en Nigeria, que es prácticamente el principal productor mundial de tomates, el 75% de la cosecha se desaprovecha. Una de las zonas más productivas es precisamente Kaduna, donde existe el problema de Boko Haram y donde existe un altísimo nivel de desempleo juvenil. El objetivo del programa es la creación de un Centro de Excedencias, dedicado sobre todo a la preservación y la preparación del tomate, y también a la comercialización y a la creación de cooperativas. Para ayudar a crear conciencia sobre el hambre y el despilfarro alimenticio, los hermanos Roca han creado el Bombón Kaduna, que incluye como ingrediente los tomates secos y abren una vía de comercialización de producto.
El desarrollo sostenible es distinto en el norte y en el sur ¿Cómo se concilian las dos visiones?
No hay una receta universal de desarrollo sostenible, es cierto. Por eso dentro de los objetivos cada país un amplio margen de acción y la capacidad para liderar en capítulos concretos. Ahora bien, la pobreza sí es universal, y es lamentable que en los países ricos existan bolsas de pobreza. Y en los países de rentas medias se ha producido un reparto muy desigual de la riqueza.
¿Se puede combatir al mismo tiempo el cambio climático y la desigualdad económica?
Se puede, y tenemos que encontrar la fórmula, implicando a todos los actores y empezando desde la base. Si hay unos objetivos que yo considero prioritarios de aquí al 2030 son garantizar el acceso a la educación de todos los niños del mundo, acabar con el hambre y erradicar la pobreza. Hay otros que considero también fundamentales, como la igualdad de género, la reducción de las desigualdades, una energía asequible y no contaminante y unas pautas más responsables de producción y consumo.

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